La planta podría advertir antes que nuestros propios ojos
La detección temprana de deficiencias nutricionales podría dar un importante paso adelante gracias a una tecnología que convierte a la propia planta en una fuente continua de información fisiológica.

Un ensayo desarrollado en Países Bajos evaluó el uso de biosensores en frutilla combinados con inteligencia artificial para identificar señales asociadas a deficiencias de nitrógeno y potasio antes de que aparezcan síntomas visibles como clorosis, reducción del crecimiento o problemas en el desarrollo del fruto.
La investigación fue realizada por HAS green academy junto a Vivent Biosignals en un invernadero experimental de Den Bosch y representa un avance interesante hacia sistemas de monitoreo fisiológico en tiempo real. Sin embargo, los propios investigadores señalan que se trata de una etapa inicial de desarrollo y que la tecnología aún requiere validaciones adicionales antes de su aplicación comercial.
¿Cómo funcionan estos biosensores en frutilla?
Actualmente, el diagnóstico nutricional depende principalmente de análisis de suelo, agua, solución nutritiva, tejido foliar o savia. Aunque estas herramientas continúan siendo fundamentales, todas representan una fotografía puntual del estado nutricional del cultivo.
Los biosensores proponen un enfoque diferente.
Dos pequeños electrodos instalados sobre la planta registran continuamente señales eléctricas generadas durante los procesos fisiológicos normales. Estas señales pueden modificarse cuando la planta experimenta distintos tipos de estrés, incluyendo cambios en la disponibilidad de nutrientes.

Posteriormente, un sistema de inteligencia artificial en nutrición vegetal analiza estos patrones eléctricos y los compara con miles de registros previamente obtenidos para estimar la probabilidad de que exista una deficiencia nutricional.
Es importante destacar que el sensor no mide directamente la concentración de nitrógeno o potasio dentro de la planta. Su función consiste en reconocer modificaciones fisiológicas que históricamente se han asociado con dichas deficiencias.
Por esta razón, la tecnología debe entenderse como un sistema de alerta temprana y no como un reemplazo de los análisis nutricionales tradicionales.
Cómo se desarrolló el ensayo
El estudio se realizó utilizando 80 plantas de frutilla de día neutro de la variedad Florice, cultivadas durante aproximadamente 100 días bajo condiciones controladas de invernadero.
Durante el experimento se instalaron diez biosensores que registraron continuamente la actividad eléctrica de las plantas.
Los investigadores establecieron tres tratamientos:
- Nutrición completa (control).
- Deficiencia de nitrógeno.
- Deficiencia de potasio.
Dos semanas después del inicio del ensayo, eliminaron el nitrógeno o el potasio de la solución nutritiva de los tratamientos correspondientes para inducir el estrés nutricional.
Paralelamente, realizaron observaciones visuales periódicas y análisis de savia foliar con el objetivo de comparar las respuestas obtenidas mediante los biosensores y continuar entrenando los modelos de inteligencia artificial.
¿Qué resultados obtuvo la investigación?
Los resultados preliminares indican que los modelos fueron capaces de detectar cambios asociados con las deficiencias de nitrógeno y potasio en frutilla antes de que los investigadores observaran síntomas visibles en las plantas.
En otras palabras, las alteraciones fisiológicas registradas mediante señales eléctricas podrían anticiparse a la inspección visual realizada por los técnicos.
Si futuras investigaciones confirman estos resultados, esta tecnología podría transformarse en una herramienta complementaria para detectar problemas nutricionales con mayor anticipación y mejorar la toma de decisiones en fertirrigación.
Lo que aún falta demostrar
Pese al interés que generan estos resultados, existen aspectos relevantes que todavía deben validarse.
Las instituciones participantes no informaron:
- Cuántos días antes aparecieron las alertas.
- La precisión estadística de los modelos.
- Sensibilidad o especificidad del sistema.
- Tasas de falsos positivos.
- Validaciones independientes en otros ciclos productivos.
Además, hasta el momento no se encontró una publicación científica revisada por pares que documente formalmente estos resultados.
Por ello, la tecnología aún debe considerarse experimental y no una herramienta lista para reemplazar los métodos tradicionales de diagnóstico nutricional.
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¿Qué potencial tiene para la producción de frutilla?
Si los estudios futuros confirman su confiabilidad, el monitoreo fisiológico continuo podría cambiar la forma en que se manejan los programas nutricionales.

En lugar de actuar cuando los síntomas ya son evidentes, los productores podrían recibir una alerta temprana que permita revisar oportunamente aspectos como:
- Fertirrigación.
- Conductividad eléctrica (CE).
- pH de la solución nutritiva.
- Estado radicular.
- Disponibilidad real de nutrientes.
- Necesidad de realizar análisis confirmatorios.
En sistemas intensivos de producción bajo invernadero o en cultivo fuera de suelo, donde pequeñas variaciones nutricionales pueden afectar significativamente el rendimiento y la calidad del fruto, esta información podría convertirse en un complemento valioso para la agricultura de precisión.
Un desarrollo con gran potencial, pero que aún requiere validación
La incorporación de biosensores representa una de las líneas más innovadoras dentro de la agricultura digital.
Sin embargo, antes de su adopción comercial será necesario validar su funcionamiento en distintas variedades de frutilla, sistemas productivos, condiciones climáticas, sustratos y estrategias de fertirrigación utilizadas en Chile y Latinoamérica.
También será fundamental demostrar que los modelos son capaces de diferenciar una deficiencia nutricional de otros factores que modifican la fisiología vegetal, como enfermedades radiculares, estrés hídrico, salinidad o temperaturas extremas.
Por ahora, la principal contribución de esta investigación es demostrar que la propia planta puede transformarse en una fuente continua de información fisiológica, abriendo la posibilidad de desarrollar herramientas que permitan anticipar problemas nutricionales antes de que las pérdidas productivas sean visibles.
La detección temprana de carencias nutricionales mediante biosensores e inteligencia artificial representa una tecnología con alto potencial para el futuro de la nutrición de la frutilla. Aunque aún se encuentra en fase de desarrollo, los resultados preliminares muestran que las señales fisiológicas de la planta podrían convertirse en una nueva herramienta para complementar los análisis convencionales y avanzar hacia programas de fertirrigación más precisos, preventivos y basados en datos.
Fuente: HAS green academy.





















































