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cubiertas térmicas en frutilla
mayo 12, 2026

Cubiertas térmicas en frutilla: estudio revela impacto en rendimiento y presión de plagas

Tabla de contenido

Noticia periodística agrícola

Un sistema de frutilla bajo túnel alto con doble protección

Un reciente estudio publicado en HortTechnology evaluó el impacto del uso de cubiertas térmicas en frutilla cultivada bajo túneles altos, un sistema que requiere precisión para evitar confusiones. La investigación no se realizó en frutilla al aire libre, ni en invernaderos calefaccionados, ni en cultivo hidropónico. Se trató de frutillas plantadas en suelo, sobre camas o camellones cubiertos con mulch plástico negro, dentro de túneles altos plásticos sin calefacción activa. Sobre esos mismos camellones, y por debajo de la cubierta plástica principal del túnel, se agregaron mantas térmicas sostenidas por pequeños arcos metálicos, generando una segunda capa de protección directamente sobre las plantas.

cubiertas térmicas en frutilla

El sistema tenía tres niveles físicos diferenciados. Primero, el cultivo estaba establecido en suelo, sobre camas de aproximadamente 51 cm de ancho y 7,6 cm de altura, cubiertas con mulch plástico negro de 91 cm de ancho y 25 micras de espesor. Segundo, todo el cultivo se encontraba dentro de túneles altos tipo gótico, de 9,1 m de ancho por 29,3 m de largo, con paredes laterales enrollables de 1,8 m y altura central de 4,6 m. Tercero, en algunos tratamientos se instalaron cubiertas térmicas de aproximadamente 50,9 g/m² sobre las plantas, apoyadas en arcos de cerca de 46 cm de altura. Es decir, no se evaluó una cubierta única, sino el efecto de sumar una manta térmica interna sobre camellones ya protegidos por una estructura plástica mayor.

El ensayo fue desarrollado por investigadores de Purdue University en Vincennes, Indiana, Estados Unidos, durante las temporadas 2021–22 y 2022–23. El objetivo fue determinar si el uso de cubiertas térmicas internas durante el invierno podía mejorar el rendimiento de frutilla plantada en otoño y cómo modificaba la dinámica de plagas relevantes en sistemas protegidos, especialmente arañita bimaculada y pulgones.

Tres manejos comparados durante el invierno

La investigación comparó tres estrategias. La primera fue sin cubierta térmica interna, donde las plantas permanecieron solamente bajo el túnel alto plástico. La segunda fue una cubierta activa con arcos, instalada cuando se pronosticaban temperaturas exteriores bajo 0 °C y retirada al día siguiente si la temperatura dentro del túnel alcanzaba entre 10 y 13 °C. La tercera fue una cubierta pasiva con arcos, instalada cuando se pronosticaban temperaturas exteriores bajo -6,7 °C y mantenida durante varias semanas hasta que las condiciones fueran más benignas.

La diferencia entre el manejo activo y el pasivo fue clave. En el manejo activo, la cubierta se ponía y retiraba repetidamente según la temperatura, lo que implicó 35 eventos de cubrir y descubrir durante la temporada 2021–22 y 28 eventos durante 2022–23. En el manejo pasivo, la manta térmica permanecía instalada por períodos prolongados, reduciendo la mano de obra diaria, pero aumentando el tiempo en que las plantas quedaban dentro de un microambiente más cálido y con menor ventilación.

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El cultivo fue plantado a inicios de septiembre en ambas temporadas. Las plantas se establecieron en doble hilera sobre mulch plástico, con separación de 25,4 cm entre hileras y 35,6 cm entre plantas sobre la hilera. La cinta de riego tenía emisores cada 20,3 cm. En 2021–22 se evaluaron ‘Chandler’ y ‘Sensation’, mientras que en 2022–23 se incluyeron ‘Chandler’, ‘Sweet Charlie’, ‘Merced’, ‘Sensation’, ‘Ruby June’, ‘San Andreas’ y ‘Monterey’. La cosecha se realizó dos veces por semana durante primavera, clasificando fruta comercial y no comercial.

Más temperatura, pero no más rendimiento

Uno de los resultados más relevantes fue que las cubiertas térmicas internas no generaron diferencias significativas en rendimiento. En 2021–22, el rendimiento comercial fue de 331 g/planta en el tratamiento sin cubierta, 277 g/planta con cubierta activa y 308 g/planta con cubierta pasiva. En 2022–23, los valores fueron de 671 g/planta sin cubierta, 712 g/planta con cubierta activa y 653 g/planta con cubierta pasiva. Las diferencias no fueron estadísticamente significativas.

Esto indica que, bajo las condiciones del ensayo, sumar una manta térmica interna dentro del túnel alto no se tradujo en mayor rendimiento comercial. Las cubiertas sí elevaron las temperaturas mínimas y aumentaron la acumulación de grados día durante el invierno, pero ese efecto no se expresó en más fruta cosechada.

En 2021–22, el tratamiento sin cubierta acumuló 58 grados día, mientras que la cubierta activa acumuló 169 y la cubierta pasiva 192. En 2022–23, los valores fueron 81, 109 y 143 grados día, respectivamente. A pesar de esta mayor acumulación térmica, los autores señalan que su impacto fue limitado frente a los más de 1.000 grados día acumulados durante el otoño, etapa considerada más determinante para la formación de coronas laterales y el potencial productivo de primavera.

El estudio también detectó diferencias entre variedades. En 2022–23, ‘Monterey’ alcanzó el mayor rendimiento comercial, con 898 g/planta, seguida por ‘San Andreas’, con 857 g/planta. En contraste, ‘Sweet Charlie’ y ‘Sensation’ estuvieron entre las variedades de menor rendimiento, con 435 y 426 g/planta, respectivamente. Este resultado confirma que, incluso bajo el mismo sistema de túnel alto y manejo de cubiertas, la respuesta varietal puede ser determinante.

Un microclima favorable para arañitas y pulgones

Aunque las cubiertas térmicas internas no aumentaron el rendimiento, sí modificaron la dinámica de plagas. El estudio monitoreó arañita bimaculada, Tetranychus urticae, y pulgones durante invierno y primavera. Ambos grupos son relevantes en sistemas protegidos porque pueden sobrevivir con mayor facilidad cuando las temperaturas son moderadas y el ambiente es menos expuesto.

En el caso de arañita bimaculada, la población se mantuvo baja luego de una liberación de ácaros depredadores realizada en noviembre de 2022. Sin embargo, durante el invierno se observaron mayores densidades numéricas bajo cubierta pasiva. El 18 de enero, las plantas bajo cubierta pasiva presentaron 8,59 arañitas por foliolo, mientras que el tratamiento sin cubierta registró 0,67 por foliolo, aunque esa diferencia no fue estadísticamente significativa por la variabilidad entre plantas. Más adelante, el 20 de abril, las plantas que habían recibido cubierta pasiva durante el invierno presentaron poblaciones significativamente más altas de arañita que las plantas sin cubierta o con cubierta activa. Hacia mediados de mayo, las densidades superaron los 80 individuos por foliolo en todos los tratamientos.

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Los pulgones también respondieron al microclima generado por las mantas térmicas. Entre octubre y diciembre de 2022 se observaron pocos individuos, pero las poblaciones aumentaron gradualmente bajo los tratamientos con cubierta activa y pasiva. Al final del período de uso de cubiertas, el 13 de febrero, los tratamientos con manta térmica presentaron entre seis y siete pulgones por foliolo, significativamente más que el tratamiento sin cubierta, que registró cerca de dos pulgones por foliolo.

La explicación propuesta por los autores es que las cubiertas internas elevaron la temperatura y crearon condiciones más favorables para la reproducción de pulgones durante el invierno. Además, se observaron pulgones alados descansando sobre las cubiertas pasivas al momento de retirarlas, lo que pudo facilitar su dispersión posterior dentro del túnel alto.

Protección útil ante frío extremo, pero no como práctica automática

El estudio concluye que, durante los años evaluados, las cubiertas térmicas internas no entregaron beneficios medibles sobre el rendimiento de frutilla bajo túnel alto. Aunque aumentaron la temperatura mínima y la acumulación de grados día, esto no se tradujo en mayor producción comercial. Por el contrario, su uso pudo favorecer la sobrevivencia de arañita bimaculada y generar mejores condiciones para la reproducción de pulgones.

Otro punto relevante fue el riesgo de temperaturas excesivas bajo cubierta pasiva. En 2021–22, las máximas bajo este tratamiento superaron los 30 °C durante 14 días y sobrepasaron los 32 °C durante cinco días. Para frutilla, estas temperaturas pueden ser críticas durante fases reproductivas, ya que afectan la calidad del polen, la cuaja y el desarrollo normal de la fruta.

A pesar de estos resultados, el estudio no descarta completamente el uso de cubiertas térmicas. Su conclusión es más precisa: en este sistema productivo y durante los inviernos evaluados, las mantas internas no fueron necesarias para aumentar rendimiento, pero pueden seguir siendo una herramienta de seguro frente a eventos de frío extremo. La investigación plantea que cada capa adicional de resguardo climático modifica el ambiente del cultivo; por ello, el manejo de cubiertas térmicas en frutilla bajo túnel alto debe evaluarse no solo desde la protección contra heladas, sino también desde su efecto sobre sanidad, polinización, fisiología y presión de plagas en primavera.

Fuente: American Society for Horticultural Science

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