Botrytis en frutilla: una amenaza para calidad y postcosecha
La llegada de condiciones asociadas a El Niño instaló una nueva preocupación para productores y asesores de frutilla en Latinoamérica: cómo anticipar un posible aumento de enfermedades en una temporada marcada por mayor variabilidad climática.
El fenómeno, relacionado con el calentamiento anómalo del océano Pacífico ecuatorial, puede modificar patrones de lluvia, temperatura, humedad y nubosidad en distintas zonas agrícolas. Sus efectos no son iguales en todos los países ni regiones, pero cualquier condición que prolongue el mojamiento de hojas, flores y frutos puede elevar el riesgo sanitario en frutilla.

Uno de los principales focos de atención es Botrytis cinerea, agente causal de la pudrición gris o moho gris. Esta enfermedad afecta flores, frutos verdes y fruta madura, pero además puede seguir desarrollándose durante cosecha, transporte y comercialización.
El problema no siempre comienza cuando aparece fruta con moho visible. En muchos casos, la infección se inicia antes, especialmente en floración o bajo condiciones de alta humedad, y se expresa más tarde, cuando el fruto está cerca de cosecha o ya fue embalado. Por eso, frente a una temporada más húmeda, el manejo debe ser preventivo y no solo reactivo.
El clima vuelve a presionar la sanidad de la frutilla
Botrytis en frutilla es una enfermedad altamente dependiente del ambiente. Para que avance, deben coincidir tejido susceptible, presencia de inóculo y condiciones favorables. Cuando hay humedad relativa alta, lluvias repetidas, rocío persistente, neblinas o mala ventilación, el riesgo aumenta.
En cultivos protegidos, como túneles, macrotúneles o invernaderos, la condensación interna también puede transformarse en un factor crítico. Si las estructuras permanecen cerradas por muchas horas o existe poca renovación de aire, hojas, flores y frutos pueden mantenerse húmedos durante más tiempo, favoreciendo infecciones.
La enfermedad no solo genera pérdidas visibles en campo. También puede afectar la condición comercial de la fruta, reducir vida de postcosecha, aumentar rechazos y comprometer programas de abastecimiento. Esto es especialmente relevante para fruta destinada a mercados exigentes o trayectos largos, donde una infección inicial puede expresarse con mayor fuerza después de la cosecha.
Los sectores con exceso de follaje, alta densidad, fruta sobremadura, restos florales o fruta enferma acumulada suelen quedar más expuestos. En esos casos, incluso un buen programa fungicida puede perder eficacia si no va acompañado de ventilación, cosecha oportuna y reducción de fuentes de inóculo.
💡 Te podría interesar
🍓 Neopestalotiopsis: nuevo estudio revela alta diversidad genética y señales de resistencia a fungicidas
Productores deberán anticiparse al riesgo sanitario
La recomendación central para esta temporada es pasar de una sanidad basada en calendario a una sanidad basada en riesgo. No todas las semanas presentan la misma presión de enfermedad, por lo que el clima debe tener un rol más importante en la toma de decisiones.
Productores y asesores deberían intensificar el monitoreo en períodos con lluvias, rocío persistente, neblinas, días nublados, baja ventilación o follaje que tarda en secarse. También es clave observar sectores donde la fruta queda más escondida bajo el dosel, porque suelen ser puntos de mayor humedad y menor cobertura de aplicación.
En sistemas protegidos, ventilar correctamente puede ser tan importante como aplicar un fungicida. Reducir condensación, evitar cierres excesivos y mejorar circulación de aire ayuda a disminuir las condiciones favorables para Botrytis.
El manejo químico también deberá revisarse con precisión. La respuesta no debería ser aplicar más productos de manera automática, sino aplicar mejor: en el momento correcto, con buena cobertura, respetando dosis, etiquetas, carencias y rotación de modos de acción.
Botrytis es un patógeno con riesgo de desarrollar resistencia cuando se repiten excesivamente las mismas moléculas o grupos químicos. Por eso, alternar ingredientes activos y cuidar las herramientas disponibles será clave para sostener eficacia durante la temporada.
Una señal para profesionalizar el manejo
El Niño no significa que todos los campos tendrán problemas severos de Botrytis, pero sí obliga a observar con más atención el microclima de cada predio. Un productor en zona costera, con alta humedad y túneles de baja ventilación, no enfrenta el mismo riesgo que un productor en una zona interior más seca.
La noticia para el rubro es clara: el clima vuelve a ser protagonista en la planificación sanitaria de la frutilla. Frente a enfermedades como Botrytis, anticiparse algunos días puede marcar la diferencia entre mantener calidad o perder fruta en cosecha y postcosecha.
Para la frutilla latinoamericana, esta temporada exige integrar clima, ventilación, estado fenológico, presión histórica del campo, calidad de aplicación y destino comercial de la fruta. La sanidad ya no puede entenderse solo como una pauta de productos, sino como una estrategia de gestión de riesgo.
Quienes logren ajustar sus decisiones al comportamiento real del clima estarán mejor preparados para proteger rendimiento, condición de fruta y rentabilidad.
Fuente: NOAA Climate Prediction Center, UFIFAS





















































