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control biológico en frutilla
octubre 27, 2026

Control biológico en frutilla: el paisaje puede ayudar, pero faltan métricas

Tabla de contenido

El control biológico en frutilla no depende solamente de liberar insectos benéficos dentro del cultivo. Un proyecto europeo está evaluando cómo la estructura del paisaje —setos, bosques, praderas floridas, estanques y corredores— puede influir en parasitoides de pulgones y abejas silvestres que prestan servicios de control de plagas y polinización.

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Crédito de la imagen: NIAB (National Institute of Agricultural Botany).

La publicación de NIAB del 21 de septiembre presenta percepciones de productores y no demuestra, por sí sola, una reducción de plagas. Debe leerse junto con los resultados resumidos por la institución en su Fruit Annual Review 2026. Lo que sí aporta es una encuesta cualitativa a siete de los once productores británicos que alojaron sitios de estudio, realizada para comprender qué valor atribuyen a esos hábitats, qué medidas consideran viables y qué obstáculos frenan su adopción.

Control biológico en frutilla: qué estudia AgroBioConnect

AgroBioConnect reúne a instituciones de siete países europeos y combina imágenes satelitales con observaciones de biodiversidad sobre y bajo el suelo. En los predios de frutilla del Reino Unido, el equipo de NIAB analizó la relación entre el paisaje circundante y dos grupos funcionales: avispas parasitoides asociadas al control de pulgones y abejas silvestres que participan en la polinización.

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La investigación busca determinar si una mayor diversidad o conectividad de hábitats se traduce en más organismos benéficos dentro de los campos. El resumen institucional de 2026 indica que varios indicadores del paisaje tuvieron menor capacidad predictiva que el manejo local y los recursos florales; no establece una garantía general de control. Por ahora, la encuesta muestra un cambio en la percepción de los productores: elementos que antes se veían principalmente como reservorios de plagas y enfermedades también comienzan a considerarse fuentes potenciales de control natural.

Esto no significa que cualquier vegetación alrededor del cultivo sea beneficiosa. Algunas especies pueden hospedar plagas o patógenos, y los propios agricultores señalaron que eliminan plantas que consideran riesgosas mientras conservan o incorporan otras que ofrecen alimento y refugio a organismos útiles.

La calidad y la conexión pesan más que sumar especies

Los productores consultados dieron más importancia al manejo de hábitats concretos que a una idea abstracta de “más biodiversidad”. Destacaron la calidad de bosques y praderas floridas, junto con corredores que permitan el desplazamiento de polinizadores y enemigos naturales entre distintas zonas del predio.

Entre las medidas consideradas más accesibles aparecen reponer cortinas cortaviento y setos, diversificar sus especies, reducir la frecuencia de corte y disminuir el desmalezado o la siega de callejones. También existe interés en áreas florales y plantas banco, aunque falta orientación sobre qué especies utilizar, qué superficie asignar y dónde ubicarlas sin atraer nuevos problemas sanitarios.

Conectividad ecológica en el campo de fresas

Un antecedente en frutilla orgánica de Florida ayuda a dimensionar tanto el potencial como los límites. La incorporación de plantas florales en bordes aumentó chinches depredadoras y redujo trips en la hilera más cercana, pero el efecto no se extendió con la misma claridad hacia el interior del campo. Tampoco bastó para demostrar automáticamente una mejora de rendimiento. Diseñar conectividad importa tanto como elegir una mezcla floral.

Costos y falta de métricas frenan la adopción

La principal tensión es económica. Reservar superficie para setos, praderas o corredores puede competir con tierra productiva. A eso se suman la mano de obra, el tiempo de mantención y la necesidad de asesoría especializada. Varios productores dijeron valorar la biodiversidad por sus beneficios ambientales, pero no siempre logran relacionarla con una mejora cuantificable del negocio.

Esa brecha es decisiva. Si el efecto sobre control de plagas, polinización, rendimiento o uso de fitosanitarios no se mide, estas prácticas pueden ser las primeras en desaparecer cuando aumenta la presión financiera. Los agricultores pidieron herramientas que permitan evaluar la presencia de organismos benéficos y traducirla en resultados productivos.

También debe considerarse la compatibilidad con el programa fitosanitario. La Universidad de California advierte que productos de amplio espectro o persistentes pueden afectar enemigos naturales y polinizadores. Crear hábitat sin revisar aplicaciones, deriva y momentos de floración puede reducir el beneficio esperado.

Qué puede aplicar Chile y Latinoamérica

El estudio no entrega una receta transferible de manera directa. Las especies, el clima, las plagas, el calendario floral y la estructura predial cambian entre regiones. Antes de plantar franjas florales o modificar bordes, conviene levantar una línea base: plagas presentes, enemigos naturales observados, recursos florales existentes, zonas de escurrimiento y sectores que puedan actuar como reservorios sanitarios.

Encuesta de campo entre flores y montañas

Una implementación gradual permite aprender con menor riesgo. Puede comenzar con un sector piloto, registrar abundancia de plagas y benéficos, comparar daño comercial y fruta deformada por polinización insuficiente, y relacionar esos datos con aplicaciones, rendimiento y costos. El objetivo no es reemplazar de inmediato otras herramientas, sino comprobar si el paisaje puede fortalecer un manejo integrado.

La lección central es que el control biológico por conservación exige diseño, seguimiento y economía. Setos, corredores o flores no funcionan como insumos aislados. Su valor depende de qué organismos sostienen, cómo se conectan con el cultivo y si el productor puede demostrar que la inversión aporta estabilidad al sistema.

NIAB ya ofrece un resumen institucional de resultados, que debe distinguirse de la encuesta a productores. Esta última no prueba que un paisaje más complejo reduzca plagas en frutilla. Sí identifica una condición práctica para avanzar: los productores necesitan recomendaciones adaptadas al predio y métricas que conviertan la biodiversidad en una decisión agronómica verificable.

FUENTE: Hortydaily

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