Un termómetro puede decir que el invernadero está a 25 °C. Un sensor de humedad relativa puede indicar 70 %. Pero ninguna de esas cifras, observada por separado, resume cuánto está “tirando” la atmósfera del agua contenida en las hojas.
Ahí aparece una variable cada vez más utilizada en agricultura protegida y manejo climático: el déficit de presión de vapor, conocido como VPD por sus siglas en inglés (Vapor Pressure Deficit).

El VPD no reemplaza a la humedad del suelo o del sustrato, a la radiación, a la evapotranspiración ni al drenaje. Su valor está en otro lugar: ayuda a interpretar la demanda atmosférica que enfrenta la planta y, por tanto, el contexto en que ocurre la transpiración.
En frutilla, investigaciones recientes están incorporando VPD en frutilla a modelos de transpiración y a estrategias de control de humedad. Para productores y asesores de Latinoamérica, entenderlo permite pasar de mirar “temperatura” y “humedad” como dos números separados a leerlos como parte de un mismo proceso fisiológico.
1. ¿Qué mide realmente el VPD?
El aire puede contener una cantidad máxima de vapor de agua que depende de su temperatura. Cuanto más caliente está, mayor es esa capacidad.
El VPD representa la diferencia entre la presión de vapor que tendría el aire si estuviera saturado y la presión de vapor que realmente contiene. Dicho de manera sencilla:

VPD alto = mayor capacidad de la atmósfera para extraer agua de las superficies húmedas, incluida la hoja.
VPD bajo = aire más cercano a la saturación y menor gradiente para la pérdida de agua.
Por eso la humedad relativa no cuenta toda la historia. Una humedad relativa de 70 % a 20 °C no representa la misma demanda que 70 % a 30 °C.
La University of Arizona Cooperative Extension resume el concepto como una medida de cuánto “demanda” agua la atmósfera, determinada simultáneamente por temperatura y humedad relativa.
2. La misma humedad relativa puede significar una demanda muy diferente
Para visualizarlo, podemos calcular el VPD del aire en condiciones hipotéticas. Estos valores son ejemplos matemáticos, no umbrales recomendados para frutilla.
| Temperatura del aire | Humedad relativa | VPD aproximado | Lectura |
|---|---|---|---|
| 20 °C | 70 % | 0,70 kPa | Demanda atmosférica menor |
| 25 °C | 70 % | 0,95 kPa | La misma HR, pero mayor demanda |
| 30 °C | 70 % | 1,27 kPa | La temperatura elevó el gradiente |
| 25 °C | 80 % | 0,63 kPa | Mayor humedad reduce el gradiente |
| 25 °C | 60 % | 1,27 kPa | Menor humedad aumenta el gradiente |
La enseñanza no es memorizar estos números. Es comprender que temperatura y humedad interactúan. Por eso dos jornadas que parecen similares al mirar solo una variable pueden generar respuestas hídricas distintas.
3. ¿Por qué importa esto en una planta de frutilla?
La transpiración ocurre cuando el vapor de agua sale desde la hoja hacia el ambiente. Ese flujo participa en el enfriamiento de la planta y está conectado con el movimiento de agua desde la raíz.
Cuando la demanda atmosférica aumenta, la planta puede perder agua más rápidamente si dispone de agua suficiente y mantiene sus estomas abiertos. Si la pérdida supera la capacidad de reposición desde la zona radicular, la planta puede responder reduciendo apertura estomática y limitando el intercambio gaseoso.
En 2025, Sim y colaboradores desarrollaron un modelo de transpiración específicamente para frutilla cultivada fuera de suelo en invernadero. El trabajo mostró que incorporar radiación solar, VPD e índice de área foliar (LAI) mejoraba la estimación de transpiración frente a modelos más simples.
Este resultado refuerza una idea agronómica muy útil: la demanda hídrica de un cultivo no depende de una sola variable climática.
4. VPD en frutilla no es sinónimo de “cantidad de riego”
Uno de los errores más frecuentes al incorporar nuevos sensores es convertir una variable en una orden automática.
El VPD puede indicar que la atmósfera está ejerciendo una mayor demanda, pero eso no significa que exista una relación fija del tipo “a X kPa corresponden Y minutos de riego”. Para tomar una decisión real también importa:
- radiación solar;
- superficie foliar y etapa del cultivo;
- humedad o contenido de agua en suelo/sustrato;
- volumen radicular funcional;
- frecuencia y volumen de riego;
- drenaje, cuando corresponde;
- salinidad de la zona radicular;
- temperatura de la raíz o sustrato;
- tipo de sistema: suelo, sustrato, canaleta, invernadero o campo abierto.
La revisión de Maskey publicada en 2026 destaca precisamente que clima, fisiología e irrigación interactúan al determinar eficiencia de uso del agua en frutilla.
El VPD aporta contexto atmosférico. No reemplaza la lectura de la zona radicular.
5. La velocidad con que cambia el ambiente también importa
El ambiente de un invernadero puede cambiar muy rápido. Una apertura de cubierta, salida de nubes o aumento súbito de radiación puede modificar temperatura y humedad en minutos.
Una investigación de NARO y Osaka Metropolitan University publicada en 2025 estudió en frutilla no solo el nivel de VPD, sino también su velocidad de cambio, relacionándola con indicadores de estado hídrico de la planta.

Ese trabajo utilizó condiciones y criterios experimentales específicos, por lo que sus umbrales no deben extrapolarse automáticamente a variedades o sistemas latinoamericanos. Sin embargo, entrega una enseñanza potente: la planta responde a la dinámica del ambiente, no únicamente a una fotografía instantánea del sensor.
Para manejo práctico, esto favorece observar curvas y tendencias durante el día en vez de reaccionar a una lectura aislada.
🔥 Potencia tu Cultivo de Frutilla
Accede a estrategias avanzadas para el Control de Plagas y Enfermedades en nuestra Guía Práctica de Control Fitosanitario.
📚 Quiero la Guía ahora
6. ¿Bajar el VPD siempre mejora el cultivo?
No necesariamente.
En 2024, Wada y colaboradores evaluaron humidificación controlada mediante VPD en cuatro cultivares japoneses de frutilla de día corto. La respuesta no fue idéntica entre cultivares ni entre etapas: hubo efectos sobre crecimiento, fenología y rendimiento comercial, pero la magnitud y dirección de algunas respuestas dependieron del material vegetal y del momento del ciclo.
Esto refuerza otra regla importante para interpretar literatura agrícola: una estrategia de control climático que funcionó en un cultivar y ambiente protegido no debe transformarse automáticamente en receta para otro sistema.
El objetivo no es perseguir un único valor de VPD durante toda la temporada. Es entender cómo cambia la demanda atmosférica y cómo responde el cultivo bajo las condiciones reales de cada proyecto.
7. Suelo, sustrato e invernadero: el VPD se interpreta distinto
En suelo, la reserva hídrica disponible puede amortiguar parcialmente cambios rápidos de demanda, dependiendo de textura, profundidad radicular y manejo.
En sustratos de bajo volumen, la reserva alrededor de la raíz es mucho menor. Cambios rápidos en transpiración pueden exigir una estrategia de pulsos más flexible, siempre validada con drenaje, CE y humedad del sustrato.

En un invernadero, además, el productor puede modificar ventilación, sombreo, calefacción, nebulización o circulación de aire. El VPD se convierte entonces no solo en una variable para entender riego, sino también en una señal de manejo climático.
En campo abierto, en cambio, existe menos capacidad de modificar el ambiente; su utilidad puede estar más en anticipar jornadas de alta demanda y contrastarlas con estado hídrico del suelo y pronóstico meteorológico.
8. Un tablero mínimo para interpretar mejor el día
En vez de perseguir un “VPD ideal” universal, es más útil construir una lectura integrada.
| Variable | Qué aporta | Pregunta práctica |
|---|---|---|
| Temperatura + HR + VPD | Demanda atmosférica | ¿La atmósfera está aumentando o reduciendo su demanda? |
| Radiación | Energía disponible | ¿El aumento de demanda coincide con mayor radiación? |
| Humedad de suelo/sustrato | Disponibilidad en zona radicular | ¿La raíz dispone de agua cuando aumenta la demanda? |
| Drenaje / CE | Respuesta del sistema fuera de suelo | ¿Los pulsos están sosteniendo el balance sin acumular ni lavar en exceso? |
| Estado del dosel | Respuesta biológica | ¿La planta mantiene turgencia y actividad o muestra señales de desajuste? |
Registrar estas variables en una misma línea de tiempo permite identificar patrones. Por ejemplo, una caída repetida de humedad de sustrato durante el mismo período de mayor VPD y radiación puede ser más informativa que cualquiera de las tres cifras observada por separado.
9. Cómo empezar a usar VPD sin complicar el manejo
No necesitas automatizar todo desde el primer día.
- Mide bien temperatura y humedad relativa. Un sensor mal ubicado puede describir el pasillo y no el microclima que vive el cultivo.
- Visualiza VPD como curva diaria, no solo como valor instantáneo.
- Contrasta los picos con radiación y riego. Busca relaciones, no recetas.
- Revisa la zona radicular. En sustrato, acompaña con humedad, drenaje y CE; en suelo, con sensores o evaluación de humedad adecuada al sistema.
- Observa la respuesta de la planta. El sensor describe el ambiente; la planta confirma si el manejo está funcionando.
- Construye historial propio. Varias semanas de datos bajo tu variedad, estructura y manejo valen más que copiar un umbral de otro país.
💡 Tip del Asesor Fragaria 🍓
Si trabajas con VPD, no uses como referencia automática el dato de una estación meteorológica lejana al cultivo. Dentro de un macrotúnel, invernadero o incluso bajo una cubierta baja, la temperatura y la humedad relativa pueden diferir bastante del ambiente exterior. Un sensor instalado cerca del follaje puede mostrar una demanda atmosférica muy distinta a la informada por una estación ubicada a varios kilómetros.
Como criterio práctico, instala el sensor a la altura del dosel y protegido de radiación directa, evitando ubicarlo pegado al suelo, junto a una entrada de aire o en un sector excepcionalmente húmedo. En VPD, una mala ubicación del sensor puede llevar a decisiones de manejo más equivocadas que no medirlo.
La utilidad real del VPD está en conectar variables
El VPD no es una nueva cifra para agregar a una pantalla. Es una forma de interpretar conjuntamente temperatura y humedad y relacionarlas con la fisiología de la planta.
En frutilla, la evidencia reciente muestra que VPD, radiación y tamaño del dosel participan en la explicación de la transpiración y que la respuesta al manejo de humedad puede variar entre cultivares y etapas.
Para la producción latinoamericana, el mayor valor está en usar esta variable como parte de un sistema de observación: atmósfera + planta + raíz + riego.
El paso siguiente no es buscar un número mágico. Es comenzar a construir datos propios que permitan entender cómo responde cada cultivo cuando la demanda atmosférica cambia.
















































